los prados marcados y tallados por pequeños trozos de escombros apestan a la mierda con la que naturalmente debemos tratar así mismo mi ropa a adquirido el aroma y mi mente el recuerdo de aquellos desventurados que en la calle habitan.
Dos fotos y un fragmeto de un poema titulado: "Esta ciudad es de mentira", autoria de Mario benedetti.
...
No puede ser.
Esta ciudad es de mentira.
No puede ser que las brujas sonrían a quemarropa
y que mi insomnio cruja como un hueso
y el subjefe y el jefe de policía lloren
como un sauce y un cocodrilo respectivamente
no puede ser que yo esté corrigiendo las pruebas
de mi propio elogiosísimo obituario
y la ambulancia avance sin hacerse notar
y las campanas suenen sólo como campanas.
No puede ser.
Esta ciudad es de mentira.
O es de verdad
y entonces
está bien
que me encierren.


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